Desde mi punto de vista, el mayor
desafío que supone la aplicación de la evaluación formativaes, es encontrar un método eficaz, es decir, uno que mida con certeza el
avance de los procesos formativos, tanto de la clase como del estudiante.
Es fundamental, además, utilizar un
método acorde a las competencias de cada estudiante, lo cual es bastante
complejo puesto que supone uniformizar algo que no es uniformizable. De esa
manera, a la hora de evaluar entran en juego los factores subjetivos del
estudiante, en tanto que a uno le acomoda mejor la forma de evaluación,
mientras que a otro menos, y en rigor, ambos están igual de avanzados en el
proceso de formación.
Desde mi experiencia, considerando que no
he trabajado enseñando español directamente, sino que en la práctica del idioma
y enseñando literatura, en ese contexto, lo que más me funciona son las
preguntas abiertas, como pie forzado para un ensayo; Controles y disertaciones
de proyectos.
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